Años de parches, una corona que se cayó, muelas que se fueron limando sin que lo notaras. Rehabilitar es devolverle a esa boca la forma y la función que perdió — pero hay que verla entera antes de tocar nada.
Una rehabilitación no es un tratamiento, es una secuencia de decisiones. Y esas decisiones salen de ver la boca completa: cómo muerdes, qué se desgastó primero, qué se puede conservar y qué ya no.
Si lo que buscas es un presupuesto rápido por mensaje, probablemente no seamos el consultorio para ti — y está bien decirlo de entrada. Si prefieres saber primero qué tienes y después cuánto cuesta, empezamos por la valoración.
Casi nadie llega diciendo "necesito una rehabilitación". Llegan por una muela rota, y al revisar aparece todo lo demás. Estas son las señales que la gente suele pasar por alto.
Compáralos con una foto tuya de hace diez años. El desgaste por bruxismo es tan lento que no lo notas hasta que lo ves al lado.
O con dolor de cabeza en las sienes. Muchas veces es la señal de que aprietas los dientes mientras duermes.
El otro lado dejó de servirte en algún momento y te acostumbraste. Ese reparto desigual acelera el desgaste del lado que trabaja.
Pequeñas muescas en los dientes de adelante, o una esquina que se rompió comiendo algo que no era duro.
Nada dura para siempre. Una corona vieja puede estar filtrando por debajo sin que duela todavía.
Cuando el esmalte se adelgaza, lo que queda debajo es más sensible. Suele ser lo primero que se nota.
Según lo que se encuentre, tu plan puede usar una de estas o varias combinadas. Lo que define cuál entra no es el catálogo: es tu boca.
El orden importa más que las piezas. Poner una corona bonita sobre una mordida que sigue desgastándose es pagar dos veces por el mismo diente. Por eso primero se estabiliza y después se reconstruye.
Las tres fotos son del mismo paciente. Los bordes de sus dientes se habían desgastado durante años — apretarlos de noche fue parte del motivo, aunque no el único. Aquí es donde se ve de qué hablamos cuando decimos devolver la forma.
La lámina azul de la segunda foto es un dique de goma: aísla los dientes de la saliva mientras se trabaja. No es decoración — es lo que hace que lo reconstruido pegue bien y dure.
Si los dientes se gastaron apretando, lo que se reconstruye encima está expuesto a la misma fuerza que gastó lo anterior.
La férula no es un accesorio que se vende al final. Es lo que protege el trabajo mientras duermes, y en estos casos forma parte del tratamiento desde el primer día.
Caso real de un paciente del consultorio, publicado con su autorización. Cada boca es distinta y este resultado no garantiza el tuyo.
Dos muelas que se reconstruyeron en lugar de coronarlas o sacarlas. No se ven al sonreír, pero son las que mastican.
$60 con radiografías y escaneo 3D, abonables al tratamiento. Se revisa la boca entera, cómo muerdes y qué se desgastó primero. De aquí sale todo lo demás.
Qué se hace, en qué orden, en cuánto tiempo y cuánto cuesta cada etapa. Te lo llevas. Si quieres pensarlo o consultarlo con alguien, lo piensas.
Infecciones, caries activas, lo que duele. No se construye nada encima de un problema sin resolver.
Si hay desgaste por bruxismo, este es el paso que casi nadie te explica y el que decide si lo demás va a durar.
Coronas, carillas, puentes, implantes o prótesis, según el plan. Esta es la parte que se ve, y es la última.
Una rehabilitación necesita revisiones. Si aprietas los dientes, probablemente también una férula para protegerla de noche.
En una rehabilitación cambia mucha gente de manos: el que hace la corona, el que opera si hay implante, el laboratorio. Lo que no cambia es quién responde por el conjunto.
Depende de cuántas piezas entren y de qué haga falta en cada una, y eso solo se sabe viendo las radiografías y el escaneo. Lo que sí te podemos decir de antemano: después de la valoración tienes el plan completo por escrito, con el costo de cada etapa, y ese número es el que se respeta. Si te damos una cifra ahora, por mensaje y sin verte, la vamos a tener que corregir — y eso es peor que no dártela.
Casi nunca. El plan va por etapas justamente para eso: se resuelve primero lo que no puede esperar y el resto se ordena según tu tiempo y tu presupuesto. Lo importante es que cada etapa quede cerrada y funcional por sí sola, no a medias.
No necesariamente, y vale la pena mirarlo otra vez. Aquí el criterio es conservador: si un diente se puede salvar con una reconstrucción o una corona, se intenta antes de extraerlo. Dicho esto, a veces sacar sí es lo correcto — y en ese caso te explicamos por qué, no solo que hay que hacerlo.
Cambia bastante. Si el bruxismo sigue activo, cualquier cosa que se reconstruya encima está expuesta a la misma fuerza que desgastó lo anterior. Por eso en esos casos la férula no es un accesorio: es parte del tratamiento y lo que protege la inversión.
Varía muchísimo: hay casos de unas semanas y casos de varios meses, sobre todo si hay implantes de por medio, porque el hueso necesita su tiempo. En la valoración te damos el calendario de tu caso concreto, no un promedio que no significa nada.
No. Lo que esté bien hecho y funcione, se queda. Se revisa pieza por pieza y solo se cambia lo que lo necesita. Rehacer trabajo que todavía sirve es cobrarte dos veces por lo mismo.
Sí. Con tarjeta de crédito se puede diferir hasta 6 meses sin intereses, y el propio plan por etapas ya reparte el gasto en el tiempo.
$60 con radiografías y escaneo 3D, que se abonan al tratamiento si decides hacerlo. Sales con el diagnóstico completo y el plan por escrito. Sin compromiso de seguir, y sin que nadie te toque un diente ese día.
Lunes a sábado, de 9:00 a 18:00 · Torre Médica Xima, Guayaquil
Cuéntanos qué te preocupa de tu boca. Te escribimos para agendar la valoración, sin compromiso.
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